Turquía

Turquía, en la intersección entre Asia y Europa, podría considerase como un continente aparte a causa de la variedad de sus paisajes y de la diversidad de los pueblos que la componen. Estambul, puerta de entrada al país, atravesada por el Bósforo por el que navega la memoria de todo el país, seduce por su ritmo trepidante y por su cosmopolitismo a la europea. Sucesivamente romana, bizantina, cristiana y laica, la antigua Constantinopla conserva numerosos testimonios de su glorioso pasado.El país es conocido también por sus costas, sus puertos, sus playas, sus ruinas antiguas y sus yacimientos arqueológicos. Conocida como la Riviera turca, Antalya es una inmensa localidad de veraneo con playas muy hermosas y concurridas. Juerguistas del mundo entero se dan cita en Bodrum, la antigua Halicarnaso, convertida en la Marbella turca con su impagable cóctel de playas, yates y discotecas. Ayvalik, Foça y Çeşme, pequeñas localidades de la costa egea, han sabido conservar gran parte de su autenticidad. Capadocia, con sus chimeneas de hadas modeladas en la toba y sus iglesias talladas en la roca y decoradas con pinturas bizantinas, es al mismo tiempo un foco cultural y un lugar plagado de maravillas naturales ideal para disfrutar de largas jornadas de senderismo. Si tiene tiempo, debería visitar Pamukkale, antiguo balneario romano y asombrosa curiosidad geológica. El lugar, a pesar de lo frecuentado, sigue conservando toda su belleza. En pocos sitios la Antigüedad se vive tan de cerca como en Turquía: los magníficos yacimientos arqueológicos de Pérgamo, Éfeso y Afrodisias, en la costa egea, impactan por su autenticidad.

Estambul

Bizancio la griega, Constantinopla la romana y Estambul la otomana: la ciudad carga a sus espaldas con 26 siglos de Historia, de los que ha conservado numerosos tesoros. En ella convergen Europa y Asia, y esta fusión se hace alrededor del Bósforo, un canal que conecta el mar Negro con el mar de Mármara. La margen europea está repleta de minaretes, cúpulas y palacios, mientras que la margen asiática se caracteriza por sus elegantes mansiones. Estambul nos ofrece una mágica mezcla de ambientes, que van de los mercados de pescado a los locales más vanguardistas, pasando por centros de arte contemporáneo, innumerables mezquitas, el Gran Bazar y las tiendas de lujo.

Yeniköy

Yeniköy es un pintoresco pueblo rodeado de viñedos que se asienta en la margen occidental del Bosforo. Al norte del pueblo se encuentran las antiguas residencias de verano de los embajadores de Austria-Hungría y Alemania. Más adelante, pasado el enorme casino del famoso y concurrido Tarabya –el lugar de veraneo preferido por los estambulitas–, se distinguen las residencias de los embajadores de Italia y Francia.

Sariyer

Sariyer trepa por las colinas que se ven en último plano. Este puertecito pesquero, que posee un mercado de pescado muy animado, es uno de los principales centros turísticos del estrecho del Bósforo. Sus calles están repletas de restaurantes.

Port d'Assos

El pequeño puerto de Asos, construido entre el acantilado y el mar, frente a la isla de Lesbos, cuenta con unas encantadoras casas de granito (convertidas casi todas en hoteles) que miran a las multicolores barcas de los pescadores. Paséese por el muelle situado más abajo de la carretera, al que se asoman las fachadas más bonitas. No dude en echar un vistazo al interior de algunas de las casas que se encuentran entre el hotel Nazlihan y el restaurante Fenerlihan, que esconden unos bellísimos patios decorados con azulejos de color turquesa.

Foça

Foça se alza sobre la antigua Focea, que fundó ciudades por el Mediterráneo de la talla de Marsella, Niza o Ampurias. Pero eso no es más que un lejano recuerdo. Hoy, codiciada por los turistas, Foça presenta dos caras delimitadas por una península. A un lado se encuentra Kucuk Deniz (el “mar pequeño”), un puerto encantador con elegantes casas greco-otomanas encaladas que observan el animado trajín de los barcos pesqueros. Al otro lado está Buyuk Deniz (el “mar grande”), donde se encuentran todos los complejos turísticos. En el mar, las islas albergan una de las últimas colonias de focas monje que quedan en el Mediterráneo.

Costa Focense

La Costa Focense, una maravilla repleta de calitas bordeadas de pinos, se caracteriza por sus aguas de un intenso azul turquesa y sus rocas de caliza blanca. Una vez pasada Yenifoça, la carretera es preciosa, salpicada de imponentes casa-torre de piedra que los griegos levantaron en el s. XIX. Por desgracia, todo el litoral está viéndose afectado por la presión inmobiliaria. Las calas solitarias que tanta fama dieron a esta zona costera son cada mes más escasas, aunque quedan algunas al norte de Foça.

Çesme

Solitaria al fondo de una península, Çesme es el jardín de Izmir, su pulmón. Durante los fines de semana toda la burguesía de la ciudad se da cita aquí, y como hay que alojar a todo el mundo, las casas crecen como champiñones. Pero Çesme sigue siendo una pequeña ciudad muy agradable, que se extiende perezosamente a orillas de una estrecha ensenada custodiada por una impresionante fortaleza genovesa. Detrás del paseo marítimo se descubre la Çesme de antaño, un dédalo de animadas callejuelas que discurren entre elegantes fachadas blancas con balcones de hierro forjado.

Kas

Sin renegar de su vocación de puerto pesquero, Kas se ha convertido en un lugar de veraneo muy codiciado, con tiendas de ropa, restaurantes de moda, discotecas con música a la última… Estas concesiones que se han hecho al turismo y a la modernidad no merman para nada la amabilidad de sus habitantes ni el encanto de un pueblo realmente encantador. Le harán miles de proposiciones para realizar actividades deportivas o culturales, particularmente en torno a los acantilados que sirven de soporte a las tumbas licias magníficamente iluminadas al caer la noche.

Kaleköy

Frente a la isla de Kekova, el pueblecito de Kaleköy se asienta sobre una pendiente rocosa coronada por las murallas de una fortaleza. Fue construido por los cruzados bizantinos y hoy parece vivir adormecido en su pasado. En lo alto del pueblo, las solitarias tumbas de una necrópolis griega y romana se esconden entre los árboles. En los muelles, los restaurantes asan su pescado recién sacado del mar. Mientras se toma un vasito de raki podrá disfrutar de la vista del sarcófago licio que se alza en medio de la bahía y sacudido por las olas. Kaleköy tiene algo especial.

Bahía d Kekova

Pequeña ensenada todavía agreste y protegida por la isla de Kekova y por un conjunto de islotes, la bahía de Kekova esconde numerosos vestigios, fantasmas de piedra perdidos entre las rocas, la maleza y los pantanos, o sumergidos en las aguas transparentes de la bahía. Con un barco podremos llegar a los rincones más recónditos, como es el caso de la "cueva de los piratas", antes de hacer una escala en el islote de Burçi, donde podrá tomarse un té en cualquier chiringuito mientras se recrea en su bonito castillo.

Isla de Kekova

A sólo unas brazadas del puerto surge la isla de Kekova, de unos 7 m de larga, que cierra casi completamente la bahía. Una vez más, la historia y la naturaleza se han unido para crear un paisaje cautivador: junto con los islotes que la rodean, Kekova sirvió como cantera de piedra durante toda la Antigüedad. Actualmente está cubierta de multitud de vestigios perdidos entre los matorrales. La mayoría todavía no se han rescatado y son poco visibles, salvo cerca de la orilla, al oeste de la isla, donde aparecen, a unos centímetros del agua, numerosos restos de viviendas y los muelles de un puerto licio.

Ortahisar

Visible a varios kilómetros a la redonda, el pico rocoso de Ortahisar se levanta en el horizonte como una gigantesca torre. El pueblo (5.200 habitantes) se encuentra más abajo, formado por callejas estrechas callejuelas. Pegadas a la roca, las casas más antiguas comunican con un laberinto de galerías subterráneas. Estas galerías, que se excavaban bajo el pico y hacia arriba, como un hormiguero, daban cobijo a unas cien personas. También servían de refugio en caso de invasión, como la ciudadela Kale, que se encuentra en lo alto.

Lugares Turisticos

Sultanahmet

En posición dominante sobre la punta del palacio, en la desembocadura del Cuerno de Oro, el barrio de Sultanahmet ocupa la primera colina, feudo de la antigua Bizancio y corazón político y cultural de la ciudad bizantina y otomana. Pocos lugares del mundo concentran en un perímetro tan pequeño tantas maravillas arquitectónicas, testigos de las civilizaciones más desarrolladas. Este barrio, que hay que descubrir andando, cuenta con una excelente infraestructura turística. Es una especie de museo vivo, plenamente volcado en su glorioso pasado.

Mezquita Azul

Esta joya del s. XVII sigue conservando su vocación de santuario. Para entrar en la mezquita Azul tendrá que descalzarse, como manda la tradición. La intención del arquitecto al producir esta obra no era otra que la de superar en elegancia a la basílica de Santa Sofía. Intento conseguido: una cascada de cúpulas y el alzado de sus seis alminares le confieren una silueta etérea. El interior quiere ser un reflejo del Paraíso: 20.000 azulejos en los que predomina el azul, con delicados motivos florales, una luminosidad irreal, marcos con incrustaciones de nácar y decoración de mármol calado. Un lugar lleno de belleza y solemnidad.

Palaciode Topkapi

El harén con sus eunucos, sus intrigas, el lujo y la voluptuosidad: el palacio de Topkapi nos propulsa a un Oriente mítico... el de los mil y un tesoros y otras tantas fantasías. Las celosías filtran los misterios de un palacio laberíntico en el que residieron las sultanas del Imperio otomano. Un fastuoso espacio sellado erigido en el s. XIX. Verdadera ciudad dentro de la propia ciudad, Topkapi y su desenfrenada riqueza arquitectónica y ornamental, que nos ha llegado intacta, inmersa en una página de la Historia tan espectacular como exótica. Un sueño real que tendrá que compartir con una multitud de turistas boquiabiertos que se apelotonan sobre todo en la impresionante sala del Tesoro, presidida por un trono de 250 kilos de oro macizo engarzado con diamantes y esmeraldas.

Museo de Antigüedades de Estambul

Un museo excepcional dedicado a la Antigüedad. Una estatua romana de Bes con un león sin cabeza entre los brazos le da la bienvenida. No se pierda el sarcófago de Alejandro Magno (s. V a.C.), decorado con bajorrelieves, descripciones bélicas o escenas de caza. El efebo de Tralles figura entre una multitud de elegantes estatuas de los periodos persa, griego y grecorromano. Este viaje en el tiempo le permite ver también réplicas de fachadas de templos paganos, alfarería jónica, frescos áticos y musas soñadoras.

Iglesia de San Salvador de Cora

Cora (o Chora), que significa "extramuros", indica que esta iglesia (s. XI) se situaba antaño en el campo... Una esencia de la que aún guarda una modesta memoria el jardín (detrás del santuario). Aquí se encuentran los mosaicos más bellos que nos ha dejado el arte bizantino (s. XVI). Sobre un fondo dorado, con una elegancia y una minuciosidad excepcionales, ilustran las vidas de Jesús y María. Los frescos son también extraordinarios. Contemporáneos de los de Giotto, se caracterizan por la misma maestría, el mismo realismo que sus análogos italianos del Renacimiento.

Basílica de Santa Sofía

Símbolo de la gloria bizantina en todo su apogeo, santuario sin par concebido "a escala divina", la basílica de Santa Sofía (s. VI) será transformada en mezquita en el s. XV y luego en museo en 1934. Algo pesada vista desde el exterior, suscita bajo su majestuosa cúpula nervada (58 m de alto, 31 m de diámetro) una admiración casi mística: luces cenitales que se clavan en el suelo, multitud de mosaicos dorados bizantinos, bosque de columnas con capiteles primorosamente tallados, espléndidos revestimientos de mármol verde, blanco y rosa. Una visita memorable.

Mezquita de Solimán

Fue un encargo del sultán Solimán el Magnífico al más genial de los arquitectos del s. XVI, Sinan, que tenía una fijación por superar a la basílica de Santa Sofía. Y lo consiguió. Posada sobre la tercera colina de Estambul, la mezquita de Solimán alza su grandiosa silueta hacia el cielo: empuje vertical, ajuste perfecto de las cúpulas, coordinación ideal de líneas curvas y oblicuas. Confirmación de la gloria de Dios y de la grandeza de Solimán, el interior resulta impresionante: 138 vidrieras, exquisitas caligrafías, azulejos, columnas de mármol... Los jardines en terraza nos brindan una hermosa vista del Cuerno de Oro.

Palacio sumergido

Lo que los otomanos bautizaron con el nombre de Yerebatan Sarayi (palacio sumergido) es en realidad un aljibe bizantino subterráneo (s. VI) que abastecía el palacio del emperador Justiniano. Los hábiles juegos de luces, combinados al "concierto" de las gotas de agua, crean un ambiente mágico: el recorrido se hace por unas pasarelas que serpentean por un verdadero bosque de columnas magníficamente restauradas, que brotan del agua reflejándose en ella. Los historiados capiteles corintios y las extrañas cabezas de medusa procedentes de algún templo pagano contribuyen a hacer el lugar aún más misterioso.

Mezquita Rüstem Pasa

Proyectada por el gran Sinan, arquitecto imperial del s. XVI al servicio de los sultanes, la mezquita Rüstem Pasa tiene el encanto de los santuarios discretos. Tiene merecida fama por sus azulejos de Iznik, a cuyas tonalidades tradicionales se le añaden aquí el rojo y el turquesa. Ya en el pórtico de entrada, pero sobre todo en el interior, desde las columnas hasta el almimbar, los revestimientos de azulejos se caracterizan por la profusión de motivos florares o geométricos, creando una explosión de formas sofisticadas y de colores casi únicos en Estambul.

Beyoglu

En la margen oriental del Cuerno de Oro se asienta Beyoglu, sede de la intelligentsia y del glamour de la capital turca. Es el escaparate moderno que a Turquía le gusta mostrar, y que le permite reivindicar su lugar en el seno de las naciones europeas. Aquí descubrirá el magnífico ambiente de los bares en los que los turcos, tanto hombres como mujeres, vienen a cantar, a bailar y a tomar raki. Aquí las mezquitas han dejado paso a los palacios, a los hoteles de lujo y a las marcas internacionales de moda y de diseño que han escogido domicilio en torno a Istiklal Caddesi, gran arteria peatonal que recorre todo el barrio.

Museo de Arte Moderno de Estambul

La Estambul más cultural y moderna cuenta ya con su Museo de Arte Moderno, el IM, instalado a orillas del Bósforo en un almacén aduanero rehabilitado por la arquitecta Monica Bonvicini. Espectacular, audaz, luminoso. Dirigido actualmente por David Elliot, antiguo comisario del Mori Art Museum de Tokyo, el IM expone en sus 8.000 m² a los artistas turcos contemporáneos y acogen en dos exposiciones temporales, a artistas de la talla de Jeff Koons, Boltanski o Rem Koolhass. Un programa ambicioso, una buena tienda, un restaurante excelente, resumiendo, un museo excepcional.

Gran Bazar de Estambul

El Gran Bazar, un espacio estimulante, bullicios, que sacude los sentidos: 2.000 tiendas, 60 restaurantes, mezquitas, fuentes y bancos... un conjunto muy bien organizado en un dédalo de calles abovedadas, repletas de mercancías. El ambiente está impregnado por los olores del cuero, de los narguiles y del té con manzana; la llama de las joyas y el brillo de las baratijas compiten con los vivos colores de los kilims. Curiosear es una delicia que confina con la embriaguez. Comprar es todo un ritual a base de mucho regateo. Haga una pausa en algún salón de té y pídase algún dulce.

Valle de Soganli

Pueblo acurrucado en medio de los álamos, Soganli ha conservado su idiosincrasia, al igual que su valle, solitario, caprichosamente salpicado de abruptas paredes de basalto y de rocas fantasmagóricas que hacen pensar en formas humanas o animales, fijadas en su mutismo. Conos y pirámides naturales se han acribillado de agujeros para convertirlos en palomares. Hoy no se viene aquí para admirar los tulipanes, tan adulados por un sultán del s. XVIII, sino para ver unas extrañas ciudades subterráneas a modo de hormigueros (como Kaymakli), monasterios e iglesias trogloditas, que aquí gozan de una gran tranquilidad.

Mezquita de Sokollu

La pequeña mezquita de Sokollu fue construida en 1571 por Sinan. Se accede a ella por una sorprendente escalera cubierta que desemboca en el patio interior, decorada con el tradicional sadirvan (fuente para las abluciones). A pesar de su estilizada figura, la sala de oración está inmersa en una semipenumbra, que no le impedirá admirar los magníficos azulejos de Iznik. La madraza sigue en activo, así que sea discreto para no distraer a los niños concentrados en la lectura del Corán.

Museo de la Cerámica de Estambul

El Museo de la Cerámica ocupa un bonito edificio del s. XV que en su origen formó parte del palacio de Topkapi. La fachada está adornada con un interesante friso caligráfico azul y blanco. Este pequeño museo, relativamente desconocido, merece una visita porque contiene valiosas piezas cerámicas de Iznik, Kütahya y Canakkale, de los ss. XII al XX. La pieza más interesante es el mihrab de la mezquita de Ibrahim Bey, de Karaman (1432).

Büyük Valide Hani

En el barrio del Gran Bazar pueden verse varios caravasares (hans), en los que antaño hacían escala las caravanas de camellos y sus comerciantes. Hoy transformados en almacenes, talleres o tiendas, los hans desbordan de energía con el continuo vaivén de coches y vendedores ambulantes. No dude en entrar en el más grande de todos, Büyük Valide, y suba hasta el piso de arriba para obtener una insólita vista de la hilera de minúsculos talleres en los que los telares no descansan nunca. Es como estar en otro mundo.

Muralla de Constantinopla

Entre San Salvador de Cora y Fatih el ambiente es muy popular: ropa tendida en las ventanas, alguien arrastrando un cordero o un señor mayor atravesando la calle en burro. Cerca de la iglesia de San Salvador de Cora podremos admirar un fragmento de la muralla de Constantinopla, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Lejos de permanecer a un lado, forma parte integrante del tejido urbano y, en algunos sectores, delimita aún la ciudad. La muralla que puede verse en la actualidad fue construida en el año 413, durante el reinado de Teodosio II.

Iglesia Panaghia Pammakaristos

Situada en medio de un solar, la iglesia Panaghia Pammakaristos fue sede del patriarcado ortodoxo hasta 1586. Su paraclesion (capilla funeraria) contiene un excelente conjunto de mosaicos de fondo dorado del s. XIV. En las pechinas de la cúpula están representados los 12 profetas en torno al Cristo en majestad. La superficie cóncava del ábside está decorada con un Cristo Hyperagatos ("todo bondad"), mientras que en un nicho situado a la izquierda figuran de pie la Virgen y san Juan Bautista. En cuanto a los restantes mosaicos, el Bautismo de Cristo es el más antiguo (en el muro de la derecha, cerca del presbiterio).

Complejo imperial de Fatih Mehmet

La visita del complejo imperial de Fatih Mehmet es uno de los platos fuertes de toda visita a Estambul que se precie, tanto por la monumentalidad del complejo como por la atmósfera de un barrio profundamente islamista (cuide la forma de vestir). Mehmet II mandó construir este complejo en el s. XV Tras el terremoto de 1766, la mezquita fue reconstruida en estilo barroco. La decoración de la mezquina no tiene nada de excepcional, salvo el almimbar en mármol polícromo y las hermosas caligrafías que decoran las ventanas occidentales. Haga una visita al cementerio, donde se encuentra el precioso mausoleo de Mehmet Fatih.

Complejo de Eyüp

A orillas del Cuerno de Oro, aún algo descuidadas a pesar de los esfuerzos de rehabilitación, nos encontramos con el complejo de Eyüp. En él se venera a Eyüp, compañero de Mahoma. El espectáculo del fervor popular, la profusión de tiendas religiosas llaman más la atención que la mezquita (principios del s. XIX), por muy aparatosa que sea. Con las precauciones que se deben adoptar en estos casos, échele un vistazo a la amplia sala de oración. En el cementerio deténgase un momento ante el mausoleo de Eyüp, monumento más destacado del lugar, antes de subir la colina hasta el delicioso café Pierre Loti, otra peregrinación más, aunque esta vez de carácter literario.

Pasaje de las Flores

Estructura del más puro estilo rococó, el pasaje cubierto de las Flores (s. XIX) ha conservado todo su caché así como las inscripciones en francés que pueden leerse en las portada. Animadas tanto de día como de noche, las tabernas le invitan a degustar al son de la música especialidades del lugar como los meze o las tripas de cordero asadas, ligeramente picantes (kokoreç), por supuesto regado todo con un raki. Muy cerca de esta encantadora galería hay un animado y colorido mercado con puestos de pescado, flores y frutas.

Palacio de Beylerbey

Frente a Ortaköy, al otro lado del puente, encontramos el barrio de Beylerbey, que destaca sobre todo por su mezquita de inspiración barroca (s. XVIII) y su antiguo palacio de verano, revestido de mármol y rodeado de jardines. Fue construido en 1865 y una de esas fantasías arquitectónicas en las que a los últimos sultanes les gustaba retirarse en verano y recibir a sus huéspedes más ilustres. Las lámparas de cristal de Bohemia, las columnillas de cristal de Murano, las cortinas de perla y las colgaduras de seda han visto pasar a personajes como la emperatriz Eugenia o los zares de Rusia.

El Bósforo

Lleno de remolinos y cargado de embarcaciones de todo tipo que zigzaguean entre las orillas occidental y oriental, desde el mar Negro hasta el de Mármara, el Bósforo, aunque no siempre nos presente un bonito rostro, permite hacer cruceros algo insólitos y pasar un buen día de placer mecidos por el agua. Fíjese en los recargados palacios del s. XIX y en los yali, casas de madera que los hombres de Estado se construyeron en el s. XIX, haga escala en los pueblos de pescadores, en el puerto de Sariyer o en algún chiringuito para codearse con la población local.

Puente del Bósforo

Uno de los grandes momentos de todo crucero por el Bósforo es el paso por este puente colgante. Inaugurado en 1973, el puente del Bósforo fue el primero que unió dos continentes. Tiene una altura de 64 m y la distancia entre los dos pilares es de 1.074 m. A sus pies puede verse la coqueta mezquita de Ortaköy.

Cuándo ir

Viaje en primavera (de abril a mediados de junio) o a principios de otoño, cuando las temperaturas son suaves y los turistas menos numerosos. En septiembre la temperatura del agua en el mar de Mármara se sitúa aún entorno a los 22 °C; en mayo el interior de la región es una maravilla. El invierno también es una buena época. La luz que cae sobre el Bósforo es algo inolvidable. En verano, sobre todo en julio, el país se convierte en un gran club de vacaciones, repleto tanto de turistas extranjeros como turcos. Para un fin de semana largo en Estambul, conviene saber que muchos museos permanecen cerrados los lunes. Recomendable todo el año.

Comer

Los restaurantes son muy numerosos.

Entre los pide, los kebabs, los köfte y los tradicionales meze, siempre encontrará algo rico para saciar su apetito rápidamente y por poco dinero. Comer en Estambul resulta barato. En los barrios populares puede hacer una comida completa por menos de 5 €. Calcule 8 € si le añade la bebida (vino, cerveza). En los restaurantes de alto standing, la cuenta ascenderá a unos 20‑35 €. La propina no es obligatoria, pero siempre es bienvenida.

Las bebidas

La bebida nacional es el té (çay). Otra bebida muy apreciada es el café turco (türk kahvesi), más suave que en los países árabes. El café soluble (llamado “nescafé” en turco) es muy común en los restaurantes de las grandes ciudades. El rakı, a base de anís, es la otra bebida nacional, compartiendo podium con el té. Los restaurantes que no sirven alcohol reciben el nombre de içkisiz lokanta.

Compras

En Turquía se pueden comprar muchísimas cosas: alfombras (verifique las normas aduaneras en vigor si tiene la intención de traerse una), objetos de cobre y de ónice, joyas, orfebrería, cuero, narguiles, etc. La exportación de antigüedades está totalmente prohibida: ningún objeto con más de 100 años puede salir del país, se arriesga además a una fuerte multa o incluso a varios días de cárcel. Excepto en las tiendas en las que los precios están indicados –ya sabe que no es ahí donde tiene que comprar–, el regateo es imprescindible.

Barrios

Aparte de los dos grandes bazares de Estambul (el Gran Bazar y el Bazar Egipcio), los barrios de Çukurcuma y Galata son los lugares más interesantes para la compra de artesanía. Evite también las compras en las tiendas situadas en las inmediaciones de los monumentos de Sultanahmet todo lo que pueda encontrarse en cualquier otra parte: los precios suelen ser bastante más altos y la calidad inferior. Exceptuando Estambul, todo es más barato en las zonas rurales, y la gente es más simpática.

Horarios

Los comercios suelen abrir todos los días (salvo los domingos) de 9.30 a 19. Muchas tiendas abren incluso mas temprano y en los barrios turísticos permanecen abiertas hasta más tarde. El Gran Bazar de Estambul abre de lunes a sábado, de 8 a 19 en verano y de 8 a 18 en invierno. El Bazar Egipcio está cerrado el domingo.

Transporte público

Cualquier información que desee acerca de los medios de transporte de Estambul (metro, tranvías, barcos y autobuses) la encontrará en esta página web (en inglés): www.iett.gov.tr/en/index.php La municipalidad de Estambul ha puesto en servicio un pase magnético llamado akbil, que permite recorrer la ciudad con un único título de transporte. Sirve para los autobuses municipales, el metro, los barcos, los funiculares y el tranvía. Con el akbil pueden viajar varias personas a la vez (por supuesto tendrá que “picar” tantas veces como personas haya). Este sistema le permite ahorrarse un 10 % con respecto a los billetes vendidos sueltos. En Estambul funcionan dos líneas subterráneas de metro, independientes entre sí. La más importante sale de Aksaray y cuenta con una rama que va al aeropuerto de Atatürk y otra hacia la estación de autobuses de Esenler (Otogar). La otra línea sale de Taksim y lleva hasta la estación 4. Levent (distrito financiero al norte de la ciudad). Hay dos categorías principales de autobuses: los autobuses municipales (IETT) son rojos o verdes, mientras que los autobuses privados son naranjas o azules, y casi siempre están recubiertos con llamativos anuncios. En estos últimos no siempre se acepta el akbil, ni los billetes de los autobuses municipales. Una sola línea de tranvía atraviesa la península histórica de Sultanahmet desde Aksaray hasta Kabataş (aunque está previsto que se prolongue hasta Dolmabahçe). Agradable y climatizado, comparte trazado con los demás vehículos por lo que está sujeto a frecuentes retenciones.

Taxi y dolmuş

Los taxis (taksi) son amarillos. Compruebe que el taxímetro (kontör) esté encendido y que no le apliquen la tarifa nocturna durante el día (el doble de cara). Trae más cuenta viajar en dolmuş. Los itinerarios son fijos y el precio depende de la distancia recorrida. El dolmuş sale cuando está lleno (entre 9 y 12 personas). Los turistas piensan que el tiempo de espera va a ser largo, pero no suele ser así.

Ocio

Estambul cuenta con muchas zonas verdes accesibles a todos los visitantes, y parques más extensos a los que se accede en coche o autobús. En invierno se puede esquiar en los alrededores, en Uludağ (36 km al sur de Bursa). El mar de Mármara y las localidades costeras del mar Negro (Kilyos, Şile, Ağva) están bien equipados y comunicados por autobús.

Visitas

Monumentos y yacimientos arqueológicos abren todos los días, por lo general de 8 a 18 o 19 (17 en invierno). Los museos cierran los lunes, salvo el palacio de Topkapı que cierra los martes y Kariye Müzesi (San Salvador en Chora) que lo hace los miércoles. La mayoría abren de 9 a 17, haciendo una pausa entre 12 y 13.

Salir

Los noctámbulos encontrarán muchos locales para pasarlo bien en el barrio de Beyoğlu (İstiklal cad.) y en el barrio de Ortaköy a orillas del Bósforo. Si le gusta la música techno, el house o el R&B, por no hablar de los éxitos turcos del momento, estará encantado.

Hammam

Un viaje a Estambul no estaría completo sin pasar por un hammam, ideal para relajarse. Los establecimientos están abiertos en días alternos para hombres y mujeres, o bien disponen de salas separadas. Sólo los que tienen una clientela exclusivamente de turistas se han vuelto mixtos.


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